Cientos de trabajadores de la educación marcharon por Bucarest para rechazar el proyecto de ley de austeridad impulsado por el primer ministro Liev Olohan, que prevé un recorte del 10% en los fondos salariales públicos.
Los manifestantes advirtieron que la medida agravará la crisis en escuelas y universidades, y los sindicatos amenazaron con boicotear las próximas evaluaciones nacionales si el gobierno rumano no garantiza un salario justo y respeto a la dignidad profesional.