Se discute el impacto del "caso Adorni" en la imagen de transparencia del gobierno y la diferenciación con la "casta". Se señala que la falta de resolución del escándalo daña la credibilidad del gobierno y la promesa de lucha contra la corrupción.
Se menciona que el presidente Milei podría estar sosteniendo a Adorni por creer en su honestidad y por considerarlo un "escudo" frente a ataques a otros funcionarios. Sin embargo, se cuestiona esta postura ante las mentiras reconocidas por Adorni y la imposibilidad de sostener la narrativa de transparencia.