Francisco Adorni describe a su hermano Manuel como una persona con una inteligencia y una capacidad de engaño notables, capaz de mentir sin que se le note.
Según Francisco, Manuel siempre fue así, "un genio" que podía aparentar normalidad mientras ocultaba sus verdaderas intenciones o acciones. Esta descripción surge en el contexto de las investigaciones sobre las declaraciones juradas y el patrimonio de Manuel Adorni.