Se acusa a Javier Milei de utilizar la controversia generada por Florencia Peña y la noticia sobre el padre de Messi para posicionarse políticamente. Se argumenta que Milei buscó apropiarse de la figura de Messi y presentarse como un aliado, aprovechando la situación para ganar rédito político.
Se critica la intervención de Milei en el debate mediático, sugiriendo que su objetivo era generar una narrativa favorable a su gobierno y desviar la atención de otros temas. Se menciona que esta estrategia busca presentarlo como un defensor de los "buenos", utilizando a figuras públicas como Peña para sus fines.