Se reitera la crítica a Javier Milei por intentar adueñarse de la figura de Lionel Messi y usar el caso de Florencia Peña como distracción política. Se considera que el presidente está más preocupado por ganar la "discusión política" que por resolver los problemas del país.
Se argumenta que la intervención de Milei en el caso Peña es parte de una campaña para desviar la atención de sus propios errores y los de su gobierno. Se le pide a Milei que se calme, ya que Messi "no es suyo" y que se enfoque en los problemas reales de la Argentina.