Se analiza la estrategia del gobierno de Javier Milei para obtener apoyo en el Senado, donde el PRO tiene una representación limitada. Se destaca la importancia del radicalismo, con diez legisladores, y la necesidad de negociar con los peronistas y gobernadores para asegurar votos.
La dependencia del gobierno del radicalismo y de otros bloques minoritarios en el Senado es evidente. La presión política se intensifica a medida que se acercan las votaciones clave, y la capacidad de negociación del oficialismo será determinante para la aprobación de sus iniciativas. Se menciona la figura de Luis Juez y su posible rol en la votación del SAR anticorrupción.