La designación de Adrián Ravier como vocero presidencial, con vínculos a Santiago Caputo, genera interrogantes sobre las dinámicas internas del gobierno de Javier Milei.
Mientras Adorni, cercano a Karina Milei, se aleja de la exposición pública, Ravier, con un perfil más académico y asociado a la Fundación Faro (vinculada a Caputo), asume un rol clave en la comunicación oficial.
Se especula que esta movida podría ser una estrategia de Milei para proteger a Adorni, permitiéndole enfocarse en su rol de jefe de gabinete, mientras Ravier se encarga de la vocería.
La relación de Ravier con Caputo y su perfil técnico podrían influir en el tono y enfoque de la comunicación gubernamental en un período crítico.