Se cuestiona la credibilidad del nuevo vocero presidencial, Adrian Rabier, en relacion con declaraciones previas de Manuel Adorni y el propio Javier Milei.
Se recuerda que Javier Milei habia calificado a Rabier de "imbécil" e "idiota", mientras que Manuel Adorni habia sido acusado de mentir ante el Congreso. La designacion de Rabier genera dudas sobre la coherencia del gobierno y la transparencia en la comunicacion oficial.
Se senala que Rabier asume en un momento de "mayor fragilidad" para el gobierno, y se pone en duda su capacidad para defender las politicas publicas ante un contexto de desconfianza y criticas.