Se denuncia que Manuel Adorni habría incrementado su patrimonio en un 779% desde que asumió su cargo, y se cuestiona el origen de estos fondos, sugiriendo que la función pública no lo justificaría.
Se mencionan gastos extravagantes como mármol, piletas y un flipper de 8 mil dólares, contrastando con la "humilde parrilla" que poseía anteriormente.
Se critica que la justicia investiga sus finanzas y que la vara no se ha elevado, sino que se investiga por inconsistencias en sus números.