Se debate la supuesta existencia de un plan dentro del kirchnerismo para perjudicar a la Selección Argentina y a Lionel Messi en el contexto del Mundial. Esta teoría surge a raíz de declaraciones de figuras como Florencia Peña, quien habría vinculado su incomodidad con el Mundial a gestos de Messi como saludar a Donald Trump.
Se critica la politización de la figura de Messi y del deporte en general, argumentando que algunos sectores del kirchnerismo intentan apropiarse o desacreditar a Messi por no adherir a su línea política. Se menciona que Messi se encuentra afectado por estas críticas, al igual que el plantel, y que se ha instruido a sus familiares a no dar declaraciones a la prensa.