Se critica la falta de referentes y la ausencia de dirigentes de la oposición que se animen a hablar públicamente o a dar entrevistas, mostrando miedo a participar en programas de televisión.
Se señala que figuras como Cristina Kirchner y Máximo Kirchner deberían dar la cara y mostrar sus argumentos, pero en su lugar, hay una dispersión y falta de liderazgo en la oposición.