Se plantea la necesidad de una renovación dentro del peronismo, sugiriendo que incluso podría ser necesario "matar a Perón" simbólicamente para avanzar hacia un discurso más moderno.
Se busca un líder que pueda comunicar un mensaje más actualizado, alejado de las consignas tradicionales, y que represente un progresismo o centro-izquierda con enfoque distributivo y keynesiano.