Se cuestiona la figura de Adorni, tildándolo de "no jefe de gabinete" que no ejerce el cargo y se defiende de acusaciones de mentiras.
Se menciona que Adorni se llevó el protagonismo, desviando la atención de Karina Milei y otros miembros del gobierno, y que la base del "mileísmo" sigue defendiéndolo como una bandera.
Se afirma que Adorni ha mentido de forma reiterada y sistemática, y se critica su defensa de un delito prescrito en 2019.