Se debate la diferencia entre el compromiso político y el compromiso social de los jugadores de fútbol. Mientras el compromiso político se relaciona con gustos personales, el social implica honrar los lugares y representaciones.
Se argumenta que si bien los jugadores no están obligados a pronunciarse políticamente, deberían recordar sus orígenes y mantener un compromiso social, siendo Messi un ejemplo de alguien que podría ir "más jugado" pero elige un camino diferente.