El presidente Javier Milei establece un vínculo entre el antisemitismo y la situación en América Latina, afirmando que esta ideología ha echado raíces en el continente.
Vincula el antisemitismo con el "socialismo del siglo XXI", una ideología que, según él, ha llevado a gobiernos de izquierda y anticapitalistas a pactar con el terrorismo y mirar para otro lado ante los ataques a comunidades judías.
Señala a la "dictadura cubana" como epicentro de este movimiento y al "cáncer comunista" extendiéndose por el continente.
Concluye que existe una "alianza implícita entre la izquierda radical y el terrorismo islamita", una "hermandad maligna" basada en el odio a la civilización occidental, de la cual Israel es un precursor.