Se cuestiona la idoneidad de un "jefe de gabinete" que actúa solo como pasapalabra en reuniones políticas, sin aportar ideas propias.
Se menciona la presencia de figuras inteligentes en la mesa política como Caputo, Santilli y Bullrich, quienes podrían reírse de la situación.
Se critica la falta de capacidad de ciertos funcionarios, sugiriendo que la culpa no es de ellos sino de quien los designa, comparando la situación con alguien que fundiría un canal de televisión por falta de conocimiento.