Se denuncia la falta de organización estatal en Venezuela para gestionar la crisis post-terremoto, con "morgues a cielo abierto" y una aparente desidia en las labores de remoción de escombros. Se califica la situación como una "Venezuela del desastre" y se vincula con una "narcodictadura".
Existe temor por una posible caída del gobierno ante el elevado número de fallecidos, que superaría las cifras oficiales. Se menciona un reguero de cadáveres por todo el país, reflejando la magnitud de la tragedia y la aparente falta de control.
Se anuncia una iniciativa de la comunidad venezolana en Argentina para recolectar insumos médicos y enviarlos a Venezuela, con un centro de acopio en Presidente Bar y un avión programado para el envío.