Se reportaron complicaciones para los rescatistas extranjeros en Venezuela, a quienes se les exigía documentación por parte del ejército venezolano, generando sospechas de que podrían ser agentes de inteligencia.
Esta situación retarda las labores de rescate, que deben ser urgentes. Además, se ha observado que algunas entidades de rescatistas han tenido que asistir a reuniones con el tren ejecutivo venezolano, como con Delcy Rodríguez, lo que les quita tiempo valioso para la atención de las personas afectadas.
Existe temor por la presencia de Estados Unidos y la presión de los dirigentes venezolanos ante el posible costo político que el terremoto pueda generar en la población.