Se cuestiona la promesa de Milei de un "gobierno anticasta" al observar que ahora depende de "profesionales de la política".
Se plantea una disyuntiva para Milei: cuidarse de que no lo dejen en el gobierno pero le quiten el poder, ya que en política los favores se pagan.
Se advierte que el presidente podría estar "flojo de papel" y depender demasiado de su hermana, lo cual representa un problema.