Se denuncia el despliegue de militares en Venezuela con armamento pero sin herramientas para labores de rescate tras el terremoto, lo que genera tensión y discusiones con la población civil que clama por ayuda para encontrar a sus familiares desaparecidos.
Los familiares critican la presencia militar, argumentando que su rol debería ser de auxilio y no de disuasión o custodia. Se cuestiona la priorización de la seguridad del régimen sobre la atención a la emergencia humanitaria, temiendo un posible alzamiento popular ante la falta de respuesta efectiva.
Se compara la situación con eventos pasados en Haití, donde el temor a revueltas sociales también influyó en el accionar de las fuerzas armadas. La falta de recursos y la aparente indiferencia de las autoridades agravan la desesperación de quienes buscan a sus seres queridos entre los escombros.