Se analiza el inusual protagonismo en la salida de Guillermo Franco, sugiriendo que no es propio de una renuncia o cambio de puesto.
Se menciona que la situación no está vinculada a temas de corrupción, pero se califica como el escándalo más grande del gobierno.
Se especula sobre la fuerte injerencia de Karina Milei en las designaciones, mencionando a Santiago Viola como persona de su máxima confianza.