Se describe un "trauma muy fuerte en relación entre el presidente y la sociedad", marcado por la defensa de la inocencia de alguien que la mayoría considera culpable.
Se califica la situación como un "espectáculo muy obsceno", con mentiras sobre el nivel de vida y propiedades, respaldadas por el presidente.
Se mencionan escenas de tensión en la Cámara de Diputados y la defensa de Adorni.
Se señala una "caída muy fuerte de la credibilidad del presidente" y la sensación de que el problema es Milei, no Adorni.