Se reaviva el debate sobre el caso Nacho Levy y la postura de Edith Hermida, quien considera que no se debe mezclar la política con el hecho en sí, sino enfocarse en la denuncia.
Se critica la "vara distinta" con la que se mide a diferentes personas, especialmente en el ámbito feminista, y se señala que la lucha feminista tiene una dimensión política innegable.
Se cuestiona la defensa de Mengolini a Nacho Levy, argumentando que si bien ella tiene derecho a pensar como quiera, la situación de Levy es diferente y no se puede obviar el debate político que lo rodea.