La justicia no cree la versión de Manuel Adorni sobre cómo multiplicó sus ahorros a través de Bitcoin, considerándola un "cuento de hadas".
Se argumenta que la justicia opera con pruebas, no con creencias, y que a Adorni le costará demostrar la trazabilidad de sus billeteras virtuales.
La situación podría derivar en un delito de evasión fiscal en lugar de enriquecimiento ilícito, pero la falta de pruebas sólidas y la percepción de que "se le está cagando de risa a la Argentina" complican su defensa.