El nuevo Air Force One, donado por Qatar, fue recibido con preocupación ética y de seguridad. A pesar de esto, fue adaptado para uso presidencial temporal mientras Boeing finaliza la construcción y modernización de las dos naves encargadas por Trump.
La aeronave, pintada con los colores de la bandera estadounidense a petición de Trump, recibió una remodelación de 400 millones de dólares para incorporar tecnología y sistemas de seguridad de última generación.