La política de despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA) bajo el gobierno de Javier Milei está provocando un "vaciamiento" de la institución y la pérdida de valioso capital humano. Los científicos y profesionales formados en Argentina, ante la falta de oportunidades, se ven obligados a emigrar al sector privado o al extranjero.
Se critica la desfinanciación de programas clave como el CAREM y la inversión en bienes de capital, lo que debilita la capacidad del país para desarrollar tecnología nuclear, un área en la que Argentina se destaca a nivel mundial.
La pérdida de estos recursos humanos y tecnológicos representa un grave retroceso para el futuro del país, que pierde su capacidad de innovación y desarrollo en un sector estratégico.