Se cuestiona duramente a la intendenta de Moreno, acusándola de haber "destruido" a la gente de su municipio y de haber puesto sus esperanzas en el regreso de Cristina Kirchner.
Se menciona que la intendenta utilizaba su casa quinta para reunirse con militantes y hablar con Cristina Kirchner. Se le dice que "no tiene perdón de Dios" por lo que hizo a la gente de Moreno.