Se analiza el mayor desafío del gobierno de Raúl Alfonsín: dejar atrás la inestabilidad institucional y la violencia como método de acción política. Se mencionan los fusilamientos, ataques aéreos a población civil, terrorismo de Estado y centros clandestinos de detención como parte de un pasado superado.
Se destaca que, a diferencia de otros períodos, desde el 83 se han cumplido mandatos presidenciales de forma continua, lo que representa un salto civilizatorio para Argentina.