Se insta a investigar a intendentes y gobernadores que apoyaron a Milei, sospechando que podrían estar utilizando salones de fiesta como fachada para lavar dinero.
Se advierte que el foco de la corrupción no solo está en el presidente, sino también en los niveles locales y provinciales, donde se esconden fortunas y se utilizan testaferros, amantes y queridas.