Se observa que los argentinos en el exterior, incluso comprando valijas, no pueden disociarse de la preocupación por la situación político-económica de su país.
Se destaca que el argentino lleva en su ADN la influencia de la política en su vida diaria y bolsillo, a diferencia de sociedades más estables como la suiza, donde los eventos políticos tienen menor impacto en el ciudadano común.