Martín Insaurralde ha estado manteniendo reuniones en secreto en oficinas de abogados en la Ciudad de Buenos Aires, específicamente en un edificio de la calle Libertad, luego del escándalo desatado por el "Yategate". Estas reuniones se llevan a cabo en un intento por mantener un perfil bajo y evitar la exposición mediática.
Las fuentes indican que Insaurralde ha utilizado un vehículo a nombre de una empresa para ingresar a las oficinas por la cochera, acompañado por custodios, con el fin de no ser visto. A pesar de su reclusión mediática, se señala que Insaurralde aún mantiene influencia política.
Las reuniones se dan en el marco de un pedido de detención por parte de los fiscales Sergio Mola y Diego Velázquez, aunque el juez no hizo lugar a la solicitud. Se especula que parte de estas reuniones también tendrían un tinte político.