Se cuestiona el tratamiento mediático de figuras políticas como Axel Kicillof, Sergio Massa y Martín Insaurralde, sugiriendo que existe un "blindaje" que los protege de investigaciones periodísticas y judiciales.
Se plantea la hipótesis de que algunos medios y periodistas priorizan la defensa de estos dirigentes en lugar de ejercer un rol de control sobre presuntos actos de corrupción, comparando la situación con la de Cristina Kirchner.