Se debate la situación de Manuel Adorni tras su salida del gobierno y la posibilidad de que envíe "cartas" exponiendo su versión de los hechos. Se compara su situación con la de otros funcionarios que perdieron el poder y tuvieron que volver a la vida cotidiana, como el caso de Tati Bernet.
Existe la percepción de que Adorni no puede ser "abandonado" por el gobierno debido a la información que maneja. Se le aconseja que se comunique con la justicia o que se retire de la exposición mediática para proteger a su familia. La posibilidad de que Adorni revele secretos del gobierno genera tensión.