Se debate la estrategia de los gobernadores de adelantar las elecciones, una decisión que se alinea con la "vieja clase política" y busca garantizar su permanencia en el poder. Esta maniobra se realiza en un contexto donde la prioridad parece ser el armado político y no las necesidades del pueblo.
La falta de definición en el escenario político argentino se atribuye a la ausencia de un vínculo claro entre la dirigencia y la ciudadanía, así como a la despolitización de sectores de la sociedad que sienten que la política no transforma su realidad. La consolidación de una "clase política" que prioriza sus propios intereses es vista como un obstáculo para la representación popular.