En paralelo a las protestas que exigen una investigación independiente sobre los fallos del 7 de octubre, se instaló una intervención artística en la playa de Tel Aviv. La obra, frente al consulado estadounidense, presenta los números 7 (en blanco) y 1000 (en rojo), simbolizando los días transcurridos desde los ataques y las muertes ocurridas.
Los manifestantes, muchos de ellos familiares de las víctimas, buscan esclarecer responsabilidades y cuestionan la negativa del primer ministro Benjamin Netanyahu a respaldar una investigación seria y exhaustiva. La instalación artística se suma a la presión ciudadana sobre el gobierno para que rinda cuentas por las decisiones tomadas.