Se discute la injusticia de que un esposo pueda quitarle las propiedades a su mujer por capricho, según la ley. Charles se muestra decepcionado de que su interlocutor no apoye el lado de lo justo.
Se menciona la posibilidad de dividir todo y poner nombres a las propiedades como solución, aunque se aclara que es un chiste, pero la otra persona no lo toma así.