Se cuestiona la actuación de Adorni como jefe de gabinete, sugiriendo que no estuvo a la altura del cargo y que pudo haber perdido la noción de la realidad.
Se menciona un caso concreto donde Adorni habría pedido a su secretaria que utilizara su tarjeta de crédito para realizar compras, incluyendo colchones por un valor de 8 millones de pesos, para evitar registrar la compra a su nombre.
Esta acción levanta sospechas sobre un posible enriquecimiento ilícito y una falta de ética en el manejo de fondos y responsabilidades públicas.