Se denuncia que Manuel Adorni presionaba a empleados para que usaran sus tarjetas de crédito, llegando a agotarles el límite, con el fin de adquirir bienes personales como una computadora para juegos electrónicos.
Se le tilda de "casta aspiracional" y se menciona que habría deslizado su deseo de mudarse a Uruguay, donde reside un amigo cercano.