Se argumenta que el poder real reside en un sector minoritario que beneficia a unos pocos, y que figuras como Sturzenegger y Bullrich son puestas en el gobierno por este "establishment".
Se compara la situación actual con el kirchnerismo, señalando que en sus inicios sí hubo un enfrentamiento a sectores de poder, a diferencia de la actualidad donde las decisiones parecen favorecer a una minoría.
Se critica la falta de identidad clara en los partidos políticos actuales (PRO, radicalismo, libertarios), sugiriendo que responden a intereses económicos y de poder en lugar de tener banderas claras, a diferencia del peronismo histórico.