Se cuestiona la persistencia de promesas sobre posibles mejoras o cambios en Buenos Aires, tildándolas de "vender humo". El presentador expresa su frustración ante la falta de concreción y la tendencia a generar expectativas que luego no se cumplen.
Se menciona el año 2007 como un punto de referencia, sugiriendo que estas promesas podrían tener un largo historial sin resultados tangibles.