Se cuestiona el uso de autos asignados para Adorni, señalando que tener custodia es distinto a tener un auto con chofer y que ambas cosas podrían no corresponderle. Se compara la situación con la de Lilita Carrió, quien también tiene custodia.
Se argumenta que estas medidas son "favores políticos" y "cosas de casta", y que en el pasado generaban indignación. Se sugiere que la indignación actual se ha reducido, especialmente cuando se trata de funcionarios no peronistas.