El gobierno de Venezuela, bajo la influencia de Estados Unidos y Donald Trump, ha tomado medidas tras los terremotos que no reflejan una lucha con el pasado del chavismo. Las diferencias internas en el régimen parecen agudizarse.
La actual administración busca un nuevo enfoque, distanciándose de políticas anteriores y priorizando la reconstrucción y la ayuda internacional, con un claro guiño a la cooperación estadounidense.