Se proyecta un escenario electoral complejo, con múltiples candidatos en la primera vuelta, lo que podría derivar en una segunda vuelta polarizada. El peronismo podría no presentar un candidato único, y la izquierda tendría su propio postulante.
Incluso si Milei busca la reelección, podrían surgir divisiones dentro de su espacio político. La fragmentación de candidaturas podría llevar a una elección reñida, donde la definición dependería de alianzas y estrategias de último momento.