Se cuestiona la situación de Manuel, quien habría sido objeto de escarnio mediático sin una investigación judicial concluyente. Se menciona que el periodismo ha informado sobre viajes y gastos que no necesariamente se han comprobado en los juzgados.
Se pone en duda la explicación de Adorni sobre su patrimonio, indicando que el gobierno prometía terminar con los casos de personas que no pueden justificar sus bienes. Se detalla que en el último año, el exjefe de gabinete habría gastado significativamente más de lo que ganaba, con compras de lujos como colchones, monitores y un flipper.