Se critica duramente a Javier Milei por su desempeño como vocero presidencial, calificándolo de "chanta" y de tener un "laburo part-time". Se cuestiona su ausencia en días clave y su necesidad de vivir en La Pampa.
Se argumenta que un vocero presidencial debe estar disponible las 24 horas y vivir en Buenos Aires, no en otra provincia. Se critica la falta de compromiso y la baja vara de exigencia para el cargo, sugiriendo que cualquiera podría hacerlo.