Se denuncia la profunda corrupción en el sistema judicial de la Provincia de Buenos Aires, con jueces como Charvay y Armela involucrados en el encubrimiento de casos como el de Tapia y Tobigino.
Se señala que Insaurralde tiene gente de su confianza en el Consejo de la Magistratura de la provincia, lo que demuestra la influencia política en la justicia.