Se describe el "encanto" y "romanticismo" del renunciamiento como estrategia para seducir a la opinión pública, especialmente en tiempos de descrédito de la política.
Se contrasta la idea inicial de Milei de un mandato corto ("cuatro años y me voy a leer la Torá") con la actual declaración del oficialismo, impulsada por Karina Milei, de que el único objetivo es la reelección presidencial.