Se denuncia que el Poder Judicial está subordinado a los políticos, lo que impide el buen funcionamiento del país. Se advierte que en un país pobre, todos aspiran a ser ricos, incluyendo a los jueces.
Se afirma que todo está en venta: leyes del Congreso, resoluciones judiciales, votos de senadores. Se equipara esta situación con la "prostitución", que no solo es física sino también moral (callar, hacer la vista gorda).