Se argumenta que Estados Unidos ha perdido peso específico como potencia mundial y que las naciones poderosas ya no le temen. Se recuerda la sutil crítica del presidente chino Xi Jinping hacia Trump, calificando a EE.UU. como un "imperio en decadencia".
Se sugiere que la credibilidad de Estados Unidos en el escenario global está en entredicho, lo que podría influir en la resolución de conflictos internacionales.