El kirchnerismo, a través de Máximo Kirchner, plantea la renegociación de la deuda como única salida para las necesidades del pueblo argentino, una postura que genera inestabilidad financiera y que podría ser interpretada como una señal agresiva hacia los bonistas, similar a consignas del pasado como "somos la rabia".
Esta estrategia económica, que busca ratificar la base de apoyo del kirchnerismo y diferenciarse de otros sectores, genera preocupación en el gobierno actual. El Ministro de Economía, Caputo, busca garantizar los pagos de deuda para 2027, mientras que el kirchnerismo insinúa una posible pérdida de valor para los bonistas.
Se plantea la incógnita de cómo reaccionará Axel Kicillof ante esta postura, ya que, a pesar de ser criticado por ser "rupturista", se argumenta que podría estar aplicando un ajuste necesario ante la falta de recursos, moderando así la percepción de desorden económico.